
Observo mi pequeño mundo y me parece tranquilo.
No desvalorizo nada... o mas bien, nada desvalorizo.
Todo tiene su grado de importancia. Los pequeños detalles.
Todo en armonía. Todo con un rumbo, un objetivo.
Un mundo seguro que se abre e intenta conectarse con otros. Y ésto resulta bien.
Crece el pequeño mundo, se funde con otros.
Se funden y convergen historias... puede seguir siendo asi?
Pero hay otros pequeños mundos que constantemente intentan tocar el mio, que es armonioso.
Esos mundos que forman uno aparte del mio. Un polinomio de historias, amarguras y anhelos.
Ese mundo del que tengo consciencia, pero al que no quiero pertenecer. Me da asco.
No quiero ser parte de ese infierno. Cualquier otro infierno es mucho mejor.
Mi sangre me condena. Esta sangre que fluye por mis venas y por sobre mi piel, me enlaza contra mi voluntad a ese infierno.
Concentración de desprecio, tortura y falso amor fraternal.




